Terapia para el dolor lumbar
El dolor lumbar es la tercera causa más frecuente de consulta médica, y aproximadamente el 80 % de los estadounidenses lo experimentan en algún momento. Se debe a cambios degenerativos propios del envejecimiento y puede ser consecuencia de un estilo de vida sedentario. La obesidad y los trabajos físicamente exigentes son factores de riesgo para el dolor lumbar. Este puede ser agudo (con una duración inferior a 6 semanas), subagudo (de 6 a 12 semanas) o crónico (con una duración superior a 12 semanas).
Las causas comunes incluyen:
Lesión (por ejemplo, al levantar un objeto pesado o al moverse bruscamente)
Falta de ejercicio
Obesidad
coágulos de sangre
Tumor
Abscesos
Infecciones (enfermedad de Lyme, tuberculosis u osteomielitis)
aterosclerosis
Pancreatitis
Úlcera
Enfermedad de Crohn
Diverticulitis
Endometriosis
Cáncer de próstata
Neoplasia renal, cálculos o trombosis venosa.
Entre los factores que influyen en la percepción del dolor se incluyen:
- Depresión
- Ansiedad
- Trastorno de estrés postraumático (TEPT)
- Enojo
- Tratamiento médico o quirúrgico fallido
- Más de una enfermedad médica
- Abuso de sustancias
- Trastornos de la personalidad
- Conflictos familiares y matrimoniales
- Desempleo
- insatisfacción laboral
- Litigio
- Compensación laboral
- Buscando discapacidad
- Estilos de afrontamiento deficientes
Evaluaciones de estimuladores espinales
Actividades para aliviar o prevenir el dolor lumbar
- Haga ejercicio con regularidad
- Utilice técnicas de levantamiento correctas
- Mantener un peso corporal saludable
- No fumar
- Mantén una buena postura al estar de pie y sentado.
- Evite dormir boca abajo.
Tratamiento terapéutico para el dolor lumbar Existen diversas terapias basadas en la evidencia para tratar el dolor lumbar, entre las que se incluyen la terapia cognitivo-conductual (TCC), la terapia de aceptación y compromiso (ACT), la terapia existencial, la biorretroalimentación y la hipnoterapia. El tratamiento terapéutico proporciona entrenamiento en relajación, estrategias de manejo del ritmo, reestructuración cognitiva, psicoeducación sobre la percepción del dolor y la salud mental, mejora de las habilidades de afrontamiento, reducción de conflictos y mejora del estado de ánimo. Se ha demostrado que estas terapias, junto con el ejercicio, el control del peso, el abandono del tabaquismo y otros tratamientos conservadores, son eficaces para reducir el dolor lumbar.
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